A lo largo de nuestro viaje hemos pasado por varias ciudades muy bonitas pero siempre acabamos concluyendo que como Barcelona nada. Pues bien, con Sydney nos ha costado decirlo.
La ciudad nos ha parecido realmente bonita, limpia y agradable y destila calidad de vida por todas las esquinas. A pesar de su tamaño (más de 4 millones de habitantes) no se respira el “stress” de otras grandes ciudades.
El clima es bueno todo el año, está llena de parques, gente haciendo deporte, bares y terrazas al aire libre. Además a muy pocos kilómetros hay playas preciosas. A nivel arquitectónico, los altos y modernos rascacielos se combinan con bonitos edificios antiguos.
A nosotros el invierno de Sydney nos ha recibido con días soleados y unas temperaturas muy agradables. Nos hemos alojado en el núcleo “backpacker“ de la ciudad: el barrio de Kings Cross. Este barrio es conocido por ser céntrico y lo más parecido al “barrio rojo” de Sydney aunque en cualquier otra ciudad del mundo sería un barrio bueno (o muy bueno).
Desde allí nos hemos pasado el día visitando la ciudad a pie (no sabemos cuantos kilómetros hemos hecho pero muchos). También hemos cogido el ferry para ir al barrio playero de Manly (muy agradable). Por cierto, en el mar enfrente de la ópera de Sydney hay un montón de delfines que nos han acompañado en nuestro viaje en ferry hacia Manly. También hemos visitado la mítica playa de Bondi, punto de encuentro de los surferos de Sydney.
En cuanto a la ópera, fuimos a ver “Manon Lescaut” una obra de Puccini bastante aburrida (sobretodo los dos primeros actos). Hemos de confesar que nos costó no dormirnos aunque hubo algunos momentos muy bonitos.
En resumen, Sydney nos ha encantado, si tuviéramos que escoger una ciudad que no fuera Barcelona para vivir Sydney tendría bastantes posibilidades.
La ciudad nos ha parecido realmente bonita, limpia y agradable y destila calidad de vida por todas las esquinas. A pesar de su tamaño (más de 4 millones de habitantes) no se respira el “stress” de otras grandes ciudades.
El clima es bueno todo el año, está llena de parques, gente haciendo deporte, bares y terrazas al aire libre. Además a muy pocos kilómetros hay playas preciosas. A nivel arquitectónico, los altos y modernos rascacielos se combinan con bonitos edificios antiguos.
A nosotros el invierno de Sydney nos ha recibido con días soleados y unas temperaturas muy agradables. Nos hemos alojado en el núcleo “backpacker“ de la ciudad: el barrio de Kings Cross. Este barrio es conocido por ser céntrico y lo más parecido al “barrio rojo” de Sydney aunque en cualquier otra ciudad del mundo sería un barrio bueno (o muy bueno).
Desde allí nos hemos pasado el día visitando la ciudad a pie (no sabemos cuantos kilómetros hemos hecho pero muchos). También hemos cogido el ferry para ir al barrio playero de Manly (muy agradable). Por cierto, en el mar enfrente de la ópera de Sydney hay un montón de delfines que nos han acompañado en nuestro viaje en ferry hacia Manly. También hemos visitado la mítica playa de Bondi, punto de encuentro de los surferos de Sydney.
En cuanto a la ópera, fuimos a ver “Manon Lescaut” una obra de Puccini bastante aburrida (sobretodo los dos primeros actos). Hemos de confesar que nos costó no dormirnos aunque hubo algunos momentos muy bonitos.
En resumen, Sydney nos ha encantado, si tuviéramos que escoger una ciudad que no fuera Barcelona para vivir Sydney tendría bastantes posibilidades.
Os retamos a encontrar una palabra con más "os" que Woolloomooloo.


