Hoy nos hemos levantado y estaba lloviendo otra vez (estamos en época de lluvias y no hay tregua). A las 11h de la mañana salía la Toyota para emprender el camino a Barreirinhas. Doña Mazé nos había dicho que este camino se nos quedaría grabado en la memoria y la verdad es que no se equivocaba…
La ruta ha sido todavía más salvaje que los días anteriores: dunas espectaculares, manglares cerradísimos y caminos completamente inundados; ¡parecía que íbamos en barco! Además el sol ha aparecido de vez en cuando. Ha sido una pasada. Todavía no hemos visto los Lençóis Maranhenses pero sólo el camino para llegar hasta allí ha valido la pena.
A nuestra llegada a Barreirinhas hemos intentado encontrar a algún barquero para que nos lleve a Atins, desde donde se puede ir andando al parque nacional, pero la marea estaba demasiado alta por lo que ya no querían salir. Mañana visitaremos el parque directamente desde Barreirinhas porque ya no nos quedan más días.
La ruta ha sido todavía más salvaje que los días anteriores: dunas espectaculares, manglares cerradísimos y caminos completamente inundados; ¡parecía que íbamos en barco! Además el sol ha aparecido de vez en cuando. Ha sido una pasada. Todavía no hemos visto los Lençóis Maranhenses pero sólo el camino para llegar hasta allí ha valido la pena.
A nuestra llegada a Barreirinhas hemos intentado encontrar a algún barquero para que nos lleve a Atins, desde donde se puede ir andando al parque nacional, pero la marea estaba demasiado alta por lo que ya no querían salir. Mañana visitaremos el parque directamente desde Barreirinhas porque ya no nos quedan más días.