Los últimos dos días los hemos pasado en Nacula, una de las islas más alejadas de las Yasawas. Este era uno de los sitios más recomendados y la verdad es que vale realmente la pena.
La zona de Oarsman’s Bay tiene una playa preciosa en la que puedes nadar bien con cualquier marea pero lo mejor está debajo del agua. Desde fuera no parecía pero ha sido sumergirse y alucinar: estaba lleno de peces de todos los colores, formas y tamaños nadando entre las formaciones coralinas. Seguramente el mejor sitio de snorkelling que hemos visto nunca.
A parte de esto, la primera noche tuvimos una inesperada barbacoa en la playa. Estábamos paseando y nos encontramos con un grupo de personas preparando una barbacoa. Nos pusimos a conversar y resultaron ser los ocupantes de dos veleros que estaban anclados en la bahía. Conectamos en seguida así que nos invitaron a unos “cuba libres” y después a cenar. Eran californianos afincados en Nueva Zelanda, debían tener cerca de 60 años y estaban recorriendo el mundo en velero. La verdad es que lo pasamos genial explicándonos historietas. Además se dieron un par de casualidades increíbles (demasiado largas de explicar) que te hacen ver que este mundo es muy pequeño…
Lo único malo es que cuando volvimos a recoger nuestras cosas de la playa, ya de noche, una de las chanclas de Roser había desaparecido. No sabemos qué ha podido pasar, el mar no ha sido porque la marea estaba bajando y no subiendo, quizás un perro…