Tras dejar atrás la tierra del fuego nos dirigimos hacia El Calafate, la base para visitar los impresionantes glaciares de la Patagonia austral, entre ellos el famoso Perito Moreno. El Calafate es una pequeña localidad turística situada a orillas del lago Argentino, el mayor del país, cuyas aguas turquesas contrastan con las doradas estepas patagónicas.
El viernes decidimos realizar la navegación por el brazo norte del lago para ver los glaciares Upsala y Spegazzini entre otros así como la bahía Onelli. A estos glaciares sólo se puede acceder en barco. El glaciar Upsala es el mayor de la zona, mucho más que el Perito Moreno. Mide más de 60km de largo y sólo se puede visitar su pared frontal. El Spegazzini tiene la pared frontal más alta, llegando a alcanzar más de 80m sobre el nivel del lago. Cruzando un frondoso bosque se accede a la bahía Onelli la cual alberga centenares de pequeños icebergs flotantes.
Partimos pronto por la mañana con la intriga de saber si podríamos acceder hasta la pared frontal del Upsala y la bahía Onelli. En los últimos tiempos, el desprendimiento de gigantescos trozos del Upsala había imposibilitado el paso de los catamaranes. Poder pasar dependía de que los fuertes vientos de la zona no desplazaran los icebergs que flotan en el lago.
El viernes decidimos realizar la navegación por el brazo norte del lago para ver los glaciares Upsala y Spegazzini entre otros así como la bahía Onelli. A estos glaciares sólo se puede acceder en barco. El glaciar Upsala es el mayor de la zona, mucho más que el Perito Moreno. Mide más de 60km de largo y sólo se puede visitar su pared frontal. El Spegazzini tiene la pared frontal más alta, llegando a alcanzar más de 80m sobre el nivel del lago. Cruzando un frondoso bosque se accede a la bahía Onelli la cual alberga centenares de pequeños icebergs flotantes.
Partimos pronto por la mañana con la intriga de saber si podríamos acceder hasta la pared frontal del Upsala y la bahía Onelli. En los últimos tiempos, el desprendimiento de gigantescos trozos del Upsala había imposibilitado el paso de los catamaranes. Poder pasar dependía de que los fuertes vientos de la zona no desplazaran los icebergs que flotan en el lago.
Pronto nos dimos cuenta que iba a ser un gran día. Navegar por las aguas del lago Argentino es espectacular, sobretodo cuando empiezan a aparecer icebergs de originales formas y de múltiples intensidades de azul. En dirección al Upsala nos vimos literalmente rodeados de estos bloques de hielo ofreciendo una estampa digna de la Antártida. Por suerte, pudimos pasar y la verdad es que la recompensa es grande ya que estos glaciares son absolutamente impresionantes. La excursión es cara y 300 personas peléandose por la mejor foto en un catamarán no es lo óptimo pero aún así valió la pena.
