dimarts, 22 de setembre del 2009

Caminando por el Espinazo del Dragón

Seguimos alucinando con la China rural. Estos tres últimos días los hemos pasado en el pequeño pueblo de Dazhai, situado en un valle rodeado de altísimas montañas. Hasta aquí nada que destacar si no fuera porque estas montañas están cubiertas de infinitas terrazas de arroz creando un paisaje increíble y muy típico de China. Esta zona es conocida como el Espinazo del Dragón y aquí las terrazas alcanzan su máximo esplendor. En esta región habita la etnia de los Yao cuyas mujeres tienen la particularidad de no cortarse el pelo nunca.

Llegar hasta el Espinazo del Dragón no ha sido fácil, desde Ma’An tuvimos que enlazar tres transportes entre los cuales un par de autobuses minúsculos donde viajábamos acompañados de patos y gallinas. La distancia real entre los dos puntos no debía superar los 100km pero entre los cambios de autobús y las continuas paradas tardamos unas seis horas. Bastante infernal.

Durante los tres días que hemos estado aquí hemos caminado por las senderas que unen los diferentes miradores desde los cuales se tienen las mejores vistas de la terrazas. Este paisaje cambia en función del progreso de la cosecha de arroz llegando a estar incluso nevado en invierno. En esta época del año las terrazas tienen un color verde con reflejos dorados realmente bonito.

Para llegar al mirador 3 tomamos un “atajo” y acabamos cruzando campo a través; lo que en un campo de arroz es sinónimo de embarrarse los pies. Suerte que una mujer Yao que estaba en lo alto de la montaña viéndonos progresar penosamente nos empezó a gritar y a hacer señas para indicarnos el camino. Dicha mujer nos acompaño después por pocos yuanes hasta el mirador 1 por una sendera entre bosques de bambú.

Por cierto, la primera noche cayó una tormenta fuertísima que refrescó bastante el ambiente. Suerte, porque con el calor que hacía los últimos días difícilmente podríamos haber caminado tanto y hubiera sido una lástima porque vale mucho la pena.