dilluns, 20 d’abril del 2009

3 días a bordo del “11 de Maio”

Estos 3 últimos días los hemos pasado a bordo del “11 de Maio”, la carraca de la que os hablábamos en el post anterior.

Navegando lentamente por las aguas del río te das cuenta de la inmensidad de la Amazonía. Tiene una superficie dos veces mayor a la India y el Amazonas un caudal que supera a la suma de los 8 siguientes ríos más caudalosos del planeta. Hoy en día alberga ciudades importantes y un elevado tráfico de navíos pero a pesar de esto se calcula que en las profundidades de la selva todavía existen cerca de cuarenta grupos indígenas no contactados.

Para nosotros estos días han sido como un crucero de lujo. El barco era roñoso pero tenía muy buen ambiente. Así que lo hemos aprovechado para descansar, leer, hacer amigos y disfrutar del paisaje y de las sorpresas que depara el río al ritmo de forró a todo volumen.

En cuanto a los amigos destacar a 3 miembros de la tripulación: Carlos, el comisario de abordo, que había trabajado en Francia de técnico de electrodomésticos, en Londres de taxista, en Brasil de cámara de cine y ahora se dedicaba a navegar por el Amazonas en un navío destartalado. También a Eduardo, el mozo de cargas y ligón incansable, que nos enseñó las cicatrices que tenía por mordeduras de piraña y finalmente a Anderson, el “chef”, que nos dejó probar a escondidas la preciada y prohibida carne de Yacaré.

En cuanto al paisaje, el río es gigantesco aunque veces hay islas y canales por lo que navegas bastante cerca de la selva inundada. También hemos disfrutado de puestas de sol sobre el Amazonas y de un cielo con mil estrellas por la noche.

En cuanto a las sorpresas, destacar a los piratas que “asaltan” el barco en marcha para vender sus productos y a los contrabandistas de madera, yacaré o animales que navegan por el río de noche sin ningún tipo de iluminación.

Esta es la zona de hamacas. La gente pasaba aquí todo el día para vigilar sus pertenencias.
Eduardo y sus cicatrices por mordedura de piraña en el dedo y en la pierna.

Con Carlos y el capitán en el puente de mando.
¡Piratas al abordaje!
La confluencia de un río negro y un río marrón. Las aguas discurren sin mezclarse a lo largo de quilómetros.