Tras 12 horas hacinados en una lancha rápida ya estamos en Iquitos, la mayor ciudad amazónica del Perú a la que sólo se puede acceder en avión o en barco.
En principio los turistas vienen aquí para hacer excursiones por la selva, sin embargo nosotros tras el ver el titular del periódico sólo estamos de paso ;) Aún así, hay que decir que la ciudad nos ha encantado.
El casco antiguo es tranquilo y agradable y tiene algunas casas de azulejos bonitas y una casa metálica de Eiffel (el mismo que el de la torre). Por las calles circula tal cantidad de motos y mototaxis que recuerda a una ciudad asiática.
Sin embargo, lo que más nos ha gustado es el mercado de Belén y el enorme barrio de casas flotantes a orillas del río dónde viven más de 7.000 personas ahora por fin con agua y electricidad.
El mercado es posiblemente el más fascinante que hemos visto nunca. Hay que tener estómago y uno de Greenpeace se escandalizaría porque aquí se come todo lo que se mueve: yacarés, tortugas, armadillos, monos, conejillos de indias (cuy), vísceras…. También hay toneladas de pescado del río, puestos de ceviche, tabaco, palmito, forraje…. En definitiva un conjunto de imágenes, olores y sensaciones increíbles. Todo esto acompañado del buen humor y simpatía de los vendedores.
En principio los turistas vienen aquí para hacer excursiones por la selva, sin embargo nosotros tras el ver el titular del periódico sólo estamos de paso ;) Aún así, hay que decir que la ciudad nos ha encantado.
El casco antiguo es tranquilo y agradable y tiene algunas casas de azulejos bonitas y una casa metálica de Eiffel (el mismo que el de la torre). Por las calles circula tal cantidad de motos y mototaxis que recuerda a una ciudad asiática.
Sin embargo, lo que más nos ha gustado es el mercado de Belén y el enorme barrio de casas flotantes a orillas del río dónde viven más de 7.000 personas ahora por fin con agua y electricidad.
El mercado es posiblemente el más fascinante que hemos visto nunca. Hay que tener estómago y uno de Greenpeace se escandalizaría porque aquí se come todo lo que se mueve: yacarés, tortugas, armadillos, monos, conejillos de indias (cuy), vísceras…. También hay toneladas de pescado del río, puestos de ceviche, tabaco, palmito, forraje…. En definitiva un conjunto de imágenes, olores y sensaciones increíbles. Todo esto acompañado del buen humor y simpatía de los vendedores.
La temible anaconda ataca de nuevo, aunque viendo la imágen no sabemos quién quería comerse a quién...
Atención: las imágenes que vienen a continuación pueden herir la sensibilidad de los lectores (tortugas, monos, yacarés y armadillos en un estado poco agraciado).