Beijing es una ciudad totalmente diferente al resto de China. Es limpia, ordenada, moderna y la gente es mucho más educada y abierta. Seguro que los JJ.OO. han tenido un papel importantísimo en esta modernización y relativa apertura.
Sorprende su enorme extensión. En Beijing todo está lejos, sobre el mapa parece cerca pero está muuuy lejos. Aunque hemos cogido bastantes autobuses y el metro, la mejor manera de transportarse ha sido sin duda el taxi que es baratísimo y te permite llegar de un sitio a otro sin perder horas.
Nos hemos alojado en el “Beijing Downtown Backpackers Accomodation” en Nanluogu Xian una calle muy “fashion” llena de restaurantes, bares y tiendas de diseño. Desde allí nos hemos ido a las clásicas atracciones turísticas de la ciudad: la plaza de Tiananmen, la ciudad prohibida, el palacio de verano, el templo del cielo, el templo de Lama, la villa olímpica, los hutongs etc. Tampoco quisimos perdernos el bohemio Art district. Es un antiguo barrio industrial que se ha reconvertido en un centro de arte moderno con muchísimas galerías, tiendas y cafés. No hay coches con lo que es muy agradable.
A nivel culinario obviamente tomamos Pato de Pekín y también mis padres nos invitaron al Fangshang, un conocido restaurante en el que te sirven un menú con un montón de platos dentro del parque de Beihai.
Hemos estado aquí 6 días y la verdad es que la ciudad nos ha gustado mucho, da para eso y más. Hay un montón de cosas que ver y ha sido un descanso después de varios días desplazándonos mucho y comiendo bastante mal.
Sorprende su enorme extensión. En Beijing todo está lejos, sobre el mapa parece cerca pero está muuuy lejos. Aunque hemos cogido bastantes autobuses y el metro, la mejor manera de transportarse ha sido sin duda el taxi que es baratísimo y te permite llegar de un sitio a otro sin perder horas.
Nos hemos alojado en el “Beijing Downtown Backpackers Accomodation” en Nanluogu Xian una calle muy “fashion” llena de restaurantes, bares y tiendas de diseño. Desde allí nos hemos ido a las clásicas atracciones turísticas de la ciudad: la plaza de Tiananmen, la ciudad prohibida, el palacio de verano, el templo del cielo, el templo de Lama, la villa olímpica, los hutongs etc. Tampoco quisimos perdernos el bohemio Art district. Es un antiguo barrio industrial que se ha reconvertido en un centro de arte moderno con muchísimas galerías, tiendas y cafés. No hay coches con lo que es muy agradable.
A nivel culinario obviamente tomamos Pato de Pekín y también mis padres nos invitaron al Fangshang, un conocido restaurante en el que te sirven un menú con un montón de platos dentro del parque de Beihai.
Hemos estado aquí 6 días y la verdad es que la ciudad nos ha gustado mucho, da para eso y más. Hay un montón de cosas que ver y ha sido un descanso después de varios días desplazándonos mucho y comiendo bastante mal.