A poca distancia de la insulsa población de Sanjiang, se encuentra una zona rural habitada por la etnia Dong que nos ha gustado mucho y dónde nos hemos quedado dos días.
Aquí hemos seguido con los paisajes bucólicos: campos de arroz, verdes colinas, apacibles ríos, tranquilas aldeas y sobretodo bonitos puentes “de lluvia y viento” (puentes cubiertos). De hecho estos puentes de madera hechos sin ningún clavo son el principal reclamo turístico de la zona, siendo el de Chengyang el más conocido por sus dimensiones y belleza.
Nosotros nos hemos quedado en la bonita aldea de Ma’An situada al lado del puente Chengyang y desde allí hemos recorrido la zona en bicicleta y a pie. El primer día, tras ver las danzas locales que hacen enfrente de la Torre del Tambor de Ma’An, nos fuimos en bici a descubrir gran parte de las aldeas Dong del valle.
La verdad es que nos sorprendió mucho la simpatía de los Dong que no paraban de saludarnos con una enorme sonrisa, y lo auténtico que era todo. Las mujeres Dong visten de azul añil. De hecho el añil ha sido durante muchos años el recurso económico de esta etnia.
El segundo día emprendimos la corta pero empinada subida hacia el mirador del valle. La verdad es que aunque las vistas son bonitas, casi nos da algo por el calor.
Aquí hemos conocido una pareja “catalo-madrileña” de rodamons muy simpática; Alberto (http://www.albertoparedes.com/) y Nuria (http://www.losviajesdenuriver.blogspot.com/) con los que hemos coincidido en varias ocasiones (el pueblo es muy pequeño) y compartido transporte de vuelta a Sanjiang.
Aquí hemos seguido con los paisajes bucólicos: campos de arroz, verdes colinas, apacibles ríos, tranquilas aldeas y sobretodo bonitos puentes “de lluvia y viento” (puentes cubiertos). De hecho estos puentes de madera hechos sin ningún clavo son el principal reclamo turístico de la zona, siendo el de Chengyang el más conocido por sus dimensiones y belleza.
Nosotros nos hemos quedado en la bonita aldea de Ma’An situada al lado del puente Chengyang y desde allí hemos recorrido la zona en bicicleta y a pie. El primer día, tras ver las danzas locales que hacen enfrente de la Torre del Tambor de Ma’An, nos fuimos en bici a descubrir gran parte de las aldeas Dong del valle.
La verdad es que nos sorprendió mucho la simpatía de los Dong que no paraban de saludarnos con una enorme sonrisa, y lo auténtico que era todo. Las mujeres Dong visten de azul añil. De hecho el añil ha sido durante muchos años el recurso económico de esta etnia.
El segundo día emprendimos la corta pero empinada subida hacia el mirador del valle. La verdad es que aunque las vistas son bonitas, casi nos da algo por el calor.
Aquí hemos conocido una pareja “catalo-madrileña” de rodamons muy simpática; Alberto (http://www.albertoparedes.com/) y Nuria (http://www.losviajesdenuriver.blogspot.com/) con los que hemos coincidido en varias ocasiones (el pueblo es muy pequeño) y compartido transporte de vuelta a Sanjiang.