diumenge, 12 d’abril del 2009

¿Hay carro o no hay carro?

Esta mañana el lío ha continuado, hemos bajado a desayunar pero por allí no había ni rastro de Cacau ni de la Toyota…

En la mesa de al lado un señor muy “amable” nos ha dicho que hoy siendo domingo era muy difícil encontrar transporte para Paulino Neves pero se ha ofrecido a ir a la plaza a buscarnos una solución. A los pocos minutos ha vuelto con un colega que nos podía llevar por “muy poco” dinero, unos 80 reais por persona (!).

Cuando nos ha dicho esto ya nos hemos plantado: “mira no vamos a pagar más de 20 reais para los dos” (el transporte público cuesta unos 8 por persona) “antes nos vamos a dedo” y nos hemos ido de allí cansados de tanto liante. Por suerte y casi milagrosamente delante de un bar cercano a la pousada hemos visto una Toyota aparcada que ha resultado ser del dueño del bar y que justamente iba para Paulino Neves. Al cabo de una media hora hemos partido por fin hacia nuestro destino, por sólo 20 reais.

El trayecto de algo más de dos horas por una pista de arena y barro con charcos que cubrían medio jeep ha sido otra vez una aventura. Pero más que los charcos nos preocupaba que al llegar a nuestro destino hubiera otra Toyota para llegar a Barreirinhas; la base para visitar el parque nacional Lençóis Maranhenses. Pues bien, era domingo y como no, no había carro…

De alguna forma ya habíamos contemplado quedarnos aquí una noche ya que a sólo unos 20 minutos del pueblo están los llamados pequeños Lençóis. Así que hemos dejado nuestras cosas en la habitación de la pousada de la amable doña Mazé y nos hemos dirigido hacia las dunas aunque empezaba a llover otra vez.

Para llegar hemos tenido que cruzar charcos que nos cubrían casi hasta la cintura. Las dunas eran muy guapas y al ser domingo estaba todo el pueblo bañándose en las lagunas que se forman entre duna y duna, escuchando música o jugando al futebol a pesar de la lluvia.

Nosotros hemos esperado a ver si dejaba de llover pero no ha sido así, por lo que completamente empapados y empezando a coger frío hemos decidido volver a la pousada. Mañana si no llueve intentaremos sacar alguna foto.




Atención a la gente cruzando el "charco"; nosotros hicimos lo mismo. Aquí el agua se ve clara pero en realidad era marrón, con muchas ramas y barro.