dimarts, 9 de juny del 2009

Vale un Potosí

A lo largo de nuestro viaje estamos recorriendo algunos lugares que son una visita al pasado. Potosí es sin duda uno de ellos. Por desgracia su historia es una historia que se repite y que ayuda a entender mejor la situación de América Latina. Una historia de riquezas naturales, esplendor, colonialismo, despilfarro, decadencia y miseria.

Pasó en Ouro Preto con el oro, en Salvador con el azúcar, en la Amazonía con el Caucho en Lima con los nitratos y en Potosí fue el turno de la plata.

Se dice que de las entrañas del Cerro Rico se extrajo tanta plata como para construir un puente entre la colonia y España pero también que este cerro devoró en poco más de 3 siglos la vida de más de 8 millones de indios.

Hoy Potosí sigue siendo una ciudad minera y de hecho una de las actividades turísticas por excelencia es la visita a las minas con todas sus supersticiones y rituales. En esta época del año los mineros ofrecen el sacrificio de la llama al Tío, el dios de las minas (o más bien el diablo).

Nosotros al final no hemos ido a las minas porque nos daba un poco de angustia y nos hemos dedicado a pasear por el pueblo y a visitar la Casa de la Moneda. Aquí se acuñaban monedas de plata para medio mundo. Increíblemente, hoy ninguna moneda o billete de Bolivia se acuñan o imprimen en Bolivia... No hay tecnología.

Otra vista del omnipresente Cerro Rico (que dicen que está más agujereado que un queso Gruyère y que cualquier día con un terremoto se desmorona entero)