Tras la excursión por la selva ya estamos en la ciudad brasileña de Tabatinga en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Perú. Tabatinga es la típica ciudad fronteriza bastante desordenada, caótica y con mucha presencia militar. De hecho tiene fama de ser bastante peligrosa: “ciudad de nadie, aquí por nada: pam!” me comentaba el chico del hotel haciendo el gesto de ponerse una pistola en la cabeza. La vecina Leticia, en Colombia, tiene fama de ser más agradable pero no hemos tenido tiempo de visitarla. La localidad de Santa Rosa (Perú) está justo al otro lado del río cruzando con pequeñas lanchas que tardan unos 10 minutos en hacer la travesía.
Nosotros decidimos quedarnos en Tabatinga porque era el único sitio donde había hospedaje a dos pasos del puerto para cruzar a Perú. La lancha rápida a Iquitos sale del embarcadero de Santa Rosa a las 4 de la mañana (y allí no había donde quedarse a dormir).
Ayer tuvimos que ir a la policía federal brasileña para sellar nuestro pasaporte (por poco no nos tenemos que quedar aquí dos días más porque era sábado y sólo trabajan hasta las 5 y el domingo está cerrado).
Por la noche el hotel fue todo un show, primero por la música a todo volumen de los bares y discotecas de la zona. Aquí el forró que ha sido la banda sonora de nuestro viaje por Brasil deja paso por momentos al reggaeton. Después porque presenciamos una escena de telenovela con gritos, lloros, platos, vasos y cubiertos volando…No sabemos qué ha pasado pero la dueña del hotel estaba enfurecida con otra mujer que acabó con algún que otro corte. Después del melodrama me vino y nos dijo: “ay amorsitos, discúlpenme… les prometo que no habrá más follón en toda la noche…”.
Esta mañana el chico del hotel nos ha acompañado al puerto (zona bastante peligrosa) y hemos tomado la lancha hacia el lado peruano. La verdad es que parecíamos clandestinos cruzando el río de noche a las 4 de la mañana. Al llegar al embarcadero han aparecido los policías peruanos que nos han sellado el pasaporte allí mismo… ¡Ya estamos en Perú!
Nosotros decidimos quedarnos en Tabatinga porque era el único sitio donde había hospedaje a dos pasos del puerto para cruzar a Perú. La lancha rápida a Iquitos sale del embarcadero de Santa Rosa a las 4 de la mañana (y allí no había donde quedarse a dormir).
Ayer tuvimos que ir a la policía federal brasileña para sellar nuestro pasaporte (por poco no nos tenemos que quedar aquí dos días más porque era sábado y sólo trabajan hasta las 5 y el domingo está cerrado).
Por la noche el hotel fue todo un show, primero por la música a todo volumen de los bares y discotecas de la zona. Aquí el forró que ha sido la banda sonora de nuestro viaje por Brasil deja paso por momentos al reggaeton. Después porque presenciamos una escena de telenovela con gritos, lloros, platos, vasos y cubiertos volando…No sabemos qué ha pasado pero la dueña del hotel estaba enfurecida con otra mujer que acabó con algún que otro corte. Después del melodrama me vino y nos dijo: “ay amorsitos, discúlpenme… les prometo que no habrá más follón en toda la noche…”.
Esta mañana el chico del hotel nos ha acompañado al puerto (zona bastante peligrosa) y hemos tomado la lancha hacia el lado peruano. La verdad es que parecíamos clandestinos cruzando el río de noche a las 4 de la mañana. Al llegar al embarcadero han aparecido los policías peruanos que nos han sellado el pasaporte allí mismo… ¡Ya estamos en Perú!
Esta vez no tenemos fotos de Tabatinga, así que para animar el post ponemos ésta de las semillas amazónicas que utilizan para hacer pulseras y collares
