Contrariamente a lo que esperábamos, no hemos tenido frío durante la noche (los guantes, gorros, calcetines y el dormir tres en una tienda de dos han sido medidas efectivas) sin embargo la altura y el agotamiento han hecho mella en Roser que ha pasado la noche del loro con un buen dolor de barriga.
Después de la nochecita, Roser se sentía demasiado débil por lo que ha optado por hacer la subida a caballo. Así que después del desayuno hemos empezado la larga y dura subida hacia el paso del Salkantay a 4.650 de altura.
Hemos tardado unas tres horas de empinadísima subida en alcanzar el paso pero las vistas desde arriba valían sobradamente la pena. Después hemos empezado la bajada, todos a pie porque era demasiado escarpada y peligrosa para los caballos. Tras unas dos horas de bajada exigente para las rodillas hemos llegado a nuestro lugar de almuerzo en un valle muy bonito.
Después de una reparadora comida hemos continuado el descenso unas dos horas y media más. Durante este trayecto el paisaje ha cambiado bastante: hemos pasado de las altas cumbres nevadas a una vegetación más verde y frondosa (también han empezado a aparecer los mosquitos).
Tras caminar unas siete horas y media en total hemos llegado a nuestro campamento donde rápidamente hemos caído rendidos.
Mañana más...
Después de la nochecita, Roser se sentía demasiado débil por lo que ha optado por hacer la subida a caballo. Así que después del desayuno hemos empezado la larga y dura subida hacia el paso del Salkantay a 4.650 de altura.
Hemos tardado unas tres horas de empinadísima subida en alcanzar el paso pero las vistas desde arriba valían sobradamente la pena. Después hemos empezado la bajada, todos a pie porque era demasiado escarpada y peligrosa para los caballos. Tras unas dos horas de bajada exigente para las rodillas hemos llegado a nuestro lugar de almuerzo en un valle muy bonito.
Después de una reparadora comida hemos continuado el descenso unas dos horas y media más. Durante este trayecto el paisaje ha cambiado bastante: hemos pasado de las altas cumbres nevadas a una vegetación más verde y frondosa (también han empezado a aparecer los mosquitos).
Tras caminar unas siete horas y media en total hemos llegado a nuestro campamento donde rápidamente hemos caído rendidos.
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