Las Whitsundays son más de 70 pequeñas islas de aguas cristalinas y arena blanca (a pocos quilómetros de la costa australiana) que se sitúan en el top de los destinos vacacionales favoritos de los “aussies”. Sólo hay 4 islas “habitadas” (con un resort) y el resto son casi todas parque nacional y no te puedes quedar a pasar la noche. Así pues, para llegar a ellas no tienes otra opción que coger un tour lo cual en este país es sinónimo de atraco a mano armada… Pero bueno después de tantos quilómetros no podemos no visitar uno de los sitios más interesantes así que hemos pasado por el aro.
Al final hemos optado por una excursión en lancha rápida (muy rápida…) que nos ha llevado al mirador de la Whitehaven Beach; la playa más conocida. Después hemos comido en una playa preciosa que estaba llena de rayas y de vuelta hemos parado a hacer snorkelling.
Quizás esto último ha sido lo más impresionante. Los corales eran de los más bonitos y diversos que hemos visto pero sobretodo lo que más nos ha impactado ha sido el tamaño de los peces. Había algunos que eran más grandes que nosotros (no exageramos) y aunque dos tenían cara de bobos había uno negro con cara de pocos amigos que asustaba bastante.
Al final hemos optado por una excursión en lancha rápida (muy rápida…) que nos ha llevado al mirador de la Whitehaven Beach; la playa más conocida. Después hemos comido en una playa preciosa que estaba llena de rayas y de vuelta hemos parado a hacer snorkelling.
Quizás esto último ha sido lo más impresionante. Los corales eran de los más bonitos y diversos que hemos visto pero sobretodo lo que más nos ha impactado ha sido el tamaño de los peces. Había algunos que eran más grandes que nosotros (no exageramos) y aunque dos tenían cara de bobos había uno negro con cara de pocos amigos que asustaba bastante.