Nos prestó su “departamento” equipado con las últimas tecnologías (teléfono e internet) durante todo el viernes para organizar la operación “Volar a Ushuaia YA”. Después de toda una mañana operando en paralelo y cuando ya estábamos a punto de pasar de Ushuaia y volar directamente a El Calafate, Roser dijo: mis padres me matan si no vamos al Kaupé (más detalles en futuros post). Así que a fuerza de insistir y ya por pesados se liberaron unas plazas en lista de espera para un vuelo el lunes a las 05.30h, eureka!
Total que teníamos el fin de semana para disfrutar de la ciudad y sus alrededores. El sábado, Leo nos invitó a un asado en la quinta de Techi con sus amigos. La quinta estaba en un country (urbanización privada) a 40 km de capital federal y literalmente tenía de todo: pileta, ping-pong, billar, campo de fútbol e ¡incluso una colchoneta elástica!
Fue un día tranquilo en el que “la pasamos rebién” comiendo asado, charlando y tomando mate.
El domingo decidimos volver a visitar los barrios de la Boca y San Telmo que en fin de semana están mucho más animados. Sus calles se llenan de bailadores de tango y milonga, mercadillos, artistas callejeros y de gente que viene a pasar un buen rato.
Desde este post nos gustaría agradecer la generosa acogida de Leo y Techi que nos han mimado durante toda nuestra estancia en BsAs: invitándonos a comer, haciéndonos de guía turística por la capital federal y alrededores, guardándonos las mochilas durante la escapada a Uruguay e incluso prestándonos su casa para dormir!
La verdad es que hacía cerca de 10 años que no nos veíamos y fue una gran ilusión re-encontrarse. ¡Os esperamos en Barcelona!
¡Sos Macanudos!