Estos dos últimos días los hemos pasado en Ouro Preto antigua capital del estado de Minas Gerais. Ouro Preto debe su nombre y su esplendor al descubrimiento de los yacimientos de oro más importantes del nuevo mundo en el siglo XVIII. Había tanto dinero aquí que los mejores artesanos construyeron infinidad de iglesias y palacios, los esclavos fueron traídos en masa para trabajar en las minas, y la ciudad se convirtió en el centro económico de la colonia portuguesa.
Cuando se acabó el oro se acabó la riqueza pero de todo este esplendor pasado ha quedado una preciosa ciudad colonial de casas blancas y empinadas calles empedradas en las que las iglesias barrocas de retablos de oro aparecen sobre todas las colinas.
Aquí se respira historia por los cuatro costados y es divertido imaginarse como debía ser la vida en los tiempos de la fiebre del oro, mercaderes millonarios, evangelización y esclavitud.
De hecho esta ciudad vio nacer a algunos de los personajes más relevantes de la historia de Brasil como Aleijandinho, Chico Rey y Tiradentes.
Aleijandinho fue un genial escultor encargado de adornar las iglesias que se construían en Minas Gerais. Contrajo la lepra y esculpía sus obras atándose martillo y cinceles a sus mutilados miembros.
Chico Rey era el rey de una tribu africana que fue arrancado de África junto a su gente para trabajar en las minas. A base de trabajo y sufrimiento fue capaz de comprar su libertad, crear su propia mina y liberar a los miembros de su tribu.
Tiradentes fue un revolucionario que lideró uno de los primeros movimientos para conseguir la independencia de Brasil. Su revolución fracasó y fue descuartizado en Río de Janeiro pero hoy es un héroe nacional y todas las ciudades tienen una calle o plaza que lleva su nombre.
Aquí en Ouro Preto ha hecho bastante mal tiempo así que, como veis, nos hemos dedicado a leer bastante dentro de las iglesias, resguardados de la lluvia... El segundo día hemos ido a visitar la cercana localidad de Mariana y por la noche nos hemos ido a Belo Horizonte enorme ciudad sin muchos encantos, desde dónde partiremos hacia Bahía.
Cuando se acabó el oro se acabó la riqueza pero de todo este esplendor pasado ha quedado una preciosa ciudad colonial de casas blancas y empinadas calles empedradas en las que las iglesias barrocas de retablos de oro aparecen sobre todas las colinas.
Aquí se respira historia por los cuatro costados y es divertido imaginarse como debía ser la vida en los tiempos de la fiebre del oro, mercaderes millonarios, evangelización y esclavitud.
De hecho esta ciudad vio nacer a algunos de los personajes más relevantes de la historia de Brasil como Aleijandinho, Chico Rey y Tiradentes.
Aleijandinho fue un genial escultor encargado de adornar las iglesias que se construían en Minas Gerais. Contrajo la lepra y esculpía sus obras atándose martillo y cinceles a sus mutilados miembros.
Chico Rey era el rey de una tribu africana que fue arrancado de África junto a su gente para trabajar en las minas. A base de trabajo y sufrimiento fue capaz de comprar su libertad, crear su propia mina y liberar a los miembros de su tribu.
Tiradentes fue un revolucionario que lideró uno de los primeros movimientos para conseguir la independencia de Brasil. Su revolución fracasó y fue descuartizado en Río de Janeiro pero hoy es un héroe nacional y todas las ciudades tienen una calle o plaza que lleva su nombre.
Aquí en Ouro Preto ha hecho bastante mal tiempo así que, como veis, nos hemos dedicado a leer bastante dentro de las iglesias, resguardados de la lluvia... El segundo día hemos ido a visitar la cercana localidad de Mariana y por la noche nos hemos ido a Belo Horizonte enorme ciudad sin muchos encantos, desde dónde partiremos hacia Bahía.


