dilluns, 13 d’abril del 2009

El coche fantástico (o el barco más bien)

Hoy nos hemos levantado y estaba lloviendo otra vez (estamos en época de lluvias y no hay tregua). A las 11h de la mañana salía la Toyota para emprender el camino a Barreirinhas. Doña Mazé nos había dicho que este camino se nos quedaría grabado en la memoria y la verdad es que no se equivocaba…

La ruta ha sido todavía más salvaje que los días anteriores: dunas espectaculares, manglares cerradísimos y caminos completamente inundados; ¡parecía que íbamos en barco! Además el sol ha aparecido de vez en cuando. Ha sido una pasada. Todavía no hemos visto los Lençóis Maranhenses pero sólo el camino para llegar hasta allí ha valido la pena.

A nuestra llegada a Barreirinhas hemos intentado encontrar a algún barquero para que nos lleve a Atins, desde donde se puede ir andando al parque nacional, pero la marea estaba demasiado alta por lo que ya no querían salir. Mañana visitaremos el parque directamente desde Barreirinhas porque ya no nos quedan más días.





diumenge, 12 d’abril del 2009

¿Hay carro o no hay carro?

Esta mañana el lío ha continuado, hemos bajado a desayunar pero por allí no había ni rastro de Cacau ni de la Toyota…

En la mesa de al lado un señor muy “amable” nos ha dicho que hoy siendo domingo era muy difícil encontrar transporte para Paulino Neves pero se ha ofrecido a ir a la plaza a buscarnos una solución. A los pocos minutos ha vuelto con un colega que nos podía llevar por “muy poco” dinero, unos 80 reais por persona (!).

Cuando nos ha dicho esto ya nos hemos plantado: “mira no vamos a pagar más de 20 reais para los dos” (el transporte público cuesta unos 8 por persona) “antes nos vamos a dedo” y nos hemos ido de allí cansados de tanto liante. Por suerte y casi milagrosamente delante de un bar cercano a la pousada hemos visto una Toyota aparcada que ha resultado ser del dueño del bar y que justamente iba para Paulino Neves. Al cabo de una media hora hemos partido por fin hacia nuestro destino, por sólo 20 reais.

El trayecto de algo más de dos horas por una pista de arena y barro con charcos que cubrían medio jeep ha sido otra vez una aventura. Pero más que los charcos nos preocupaba que al llegar a nuestro destino hubiera otra Toyota para llegar a Barreirinhas; la base para visitar el parque nacional Lençóis Maranhenses. Pues bien, era domingo y como no, no había carro…

De alguna forma ya habíamos contemplado quedarnos aquí una noche ya que a sólo unos 20 minutos del pueblo están los llamados pequeños Lençóis. Así que hemos dejado nuestras cosas en la habitación de la pousada de la amable doña Mazé y nos hemos dirigido hacia las dunas aunque empezaba a llover otra vez.

Para llegar hemos tenido que cruzar charcos que nos cubrían casi hasta la cintura. Las dunas eran muy guapas y al ser domingo estaba todo el pueblo bañándose en las lagunas que se forman entre duna y duna, escuchando música o jugando al futebol a pesar de la lluvia.

Nosotros hemos esperado a ver si dejaba de llover pero no ha sido así, por lo que completamente empapados y empezando a coger frío hemos decidido volver a la pousada. Mañana si no llueve intentaremos sacar alguna foto.




Atención a la gente cruzando el "charco"; nosotros hicimos lo mismo. Aquí el agua se ve clara pero en realidad era marrón, con muchas ramas y barro.

dissabte, 11 d’abril del 2009

Tutóia: “Não com certeza”

Como os hemos comentado en posts anteriores esta parte del norte de Brasil es bastante remota e inaccesible. Aquí las carreteras asfaltadas escasean y distancias relativamente cortas pueden requerir varios días de viaje. Los trayectos suelen discurrir entre playas, ciénagas, manglares, dunas o barrizales por lo que el transporte público corre a cargo de “las Toyota”. Además aquí los horarios los dicta la marea y el tiempo que se tarde en llenar la dicha Toyota...

En estas circunstancias y sumando la semana santa que hace que muchos transportes estén llenos, nuestro viaje al parque nacional Lençóis Maranhenses tenía todos los números para convertirse en una odisea, y en efecto, así ha sido.

La primera etapa del viaje desde Jeri hasta el pueblo pesquero de Camocim lo hemos hecho con una Toyota al más puro estilo Paris-Dakar pero bajo una intensa lluvia con lo que nos hemos mojado bastante. Aparte de las dunas, los manglares y las playas hemos tenido que cruzar tres ríos subidos a plataformas guiadas a golpe de bastón. Para los otros ríos el conductor de la Toyota tiene un ayudante que baja del “carro” y busca un camino en función de hasta donde le cubre el agua. Bastante divertido. Después de unas 3 horas y molidos por el traqueteo llegamos a nuestro primer destino: Camocim.

La segunda etapa consistía en ir desde Camocim hasta Parnaíba. En principio en 3 horas de autobús nos plantábamos allí, pero las cosas no iban a ser tan fáciles… Al llegar a la rodoviaria (estación de autobuses) la sonrisa del taxista frotándose las manos ya nos ha puesto la mosca detrás de la oreja y nuestros temores han tardado poco en confirmarse: no hay autobús hasta el lunes y estamos a sábado. Suerte que hemos podido compartir taxi con Sebastien un francés que vive en la Guayana. Dos horas más tarde y con 86 reais menos en el bolsillo nos hemos plantado en nuestro segundo destino: Parnaíba.

La tercera etapa, de Parnaíba hasta Tutóia, ha sido algo más fácil ya que hemos podido coger el autobús de línea. En tres horas hemos llegado a nuestro destino y aquí ha empezado el lío de verdad. Eran las 5 de la tarde y debíamos tomar una Toyota para llegar a Paulino Neves pero nada más bajar del bús otro taxista se ha apresurado a decirnos que hoy ya no había “cajjjro” (carro) pero que mañana a pesar de ser domingo, sí que había y que por lo tanto lo mejor era quedarse a dormir en una pousada (a la cual él nos llevaba por supuesto). Desconfiando bastante hemos esperado hasta el anochecer, pero las Toyotas que han pasado no hacían el recorrido que necesitábamos y preguntando a la gente parecía ser que efectivamente hoy ya era imposible llegar a Paulino Neves. Así que nos hemos ido a la pousada (andando claro) y el lío ha continuado. Después de instalarnos en nuestra habitación hemos bajado a preguntar a qué hora pasaba la Toyota al día siguiente y curiosamente nos hemos encontrado al taxista de la estación junto a un colega.

Ahora decía que el domingo no había transporte a Paulino Neves pero que su cuñado tenía una Toyota que salía por la noche y nos podía llevar (“baratito” claro…). Tras un rato ha aparecido en escena Cacau, el dueño de la pousada que viendo que nos íbamos a ir le habrá echado una bronca al taxista ya que éste ha desaparecido pasando por delante nuestra con la cabeza gacha y sin decir ni “tchau”. Total que por allí no ha pasado ninguna Toyota… Tras un rato Cacau se ha dirigido a nosotros para decirnos que era posible que mañana saliera un transporte. Nosotros ya bastante moscas le hemos preguntado: Pero a ver, ¿hay cajro o no hay cajro? su respuesta ha sido: hay cajro maes não con certeza…

Mañana será otro día…



divendres, 10 d’abril del 2009

Després de la passió d’Esparreguera... la Paixão de Jericoacoara

Aquesta tarda hem tingut sorpresa... Mentre menjàvem un prato feito de 6 reals (2 euros) han començat a desfilar un munt de persones vestides de personatges de la passió, així que els hem seguit.

Mitja hora més tard estàvem envoltats de tota la gent del poble i anàvem d’una banda a l’altra de Jeri arrossegats per la corrent veient com escenificaven diferents trossos de la passió de Crist.

Ha sigut molt divertit, perquè el teatrillo era força amateur (“els romans ja poden entrar. No, no encara no estem llestos”). A més per uns instants ens hem sentit els únics guiris (els “pixapins” de Fortaleza havien invaït un cop més la duna principal per a veure la posta de sol i no s’han enterat de res de la passió).



El far de Jericoacoara

Avui hem pujat fins al far de Jeri. De fet la intenció inicial era visitar la “Pedra Fourada” que hi ha just a sota a la vora del mar, però vist que la pedra no tenia gaire interès (és un tros de roca foradada pel vent com n’hi ha mil a la costa brava) ens hi hem estat 5 minutets i hem fugit de la gentada a dalt del far.

Com que feia una mica de pujada hem gaudit de les impressionants vistes completament sols (bé també hi havia uns quants burrets i vaques). Allà realment ens n’hem adonat de l’extensió tant enorme que ocupen les dunes. Ai que demà patirem per a anar a Camocim...



dijous, 9 d’abril del 2009

Jericoacoara; el yacaré prenent el sol

Ja som al poble del “yacaré prenent el sol” (això és el que vol dir Jericoacora en llengua indígena). Un poble amb un nom així ja t’esperes que sigui especial, i a més si tothom qui te’n parla no para d’exclamar que és la bomba és normal que hi arribis amb les expectatives ben altes.

En el nostre cas, que arribàvem de Noronha (difícil de superar) el primer dia a Jeri ens ha generat una sèrie de sentiments barrejats. En primer lloc hem d’explicar el camí desde Jijoca fins a Jeri. Bé, més que camí hauriem de dir trajecte perquè de camí no n’hi havia cap. A Jijoca ens han fet baixar de l’autocar per a col·locar-nos a tots en una “Jardineira” (o espècie de camió amb banquetes) ja que exceptuant els 4x4 i els buggies no hi ha cap altre mitjà capaç d’atravessar el munt de riuets, bassals enormes i quilòmetres de platja que hi ha fins a Jeri.

Hem disfrutat moltíssim d’aquest trajecte ja que més que un transport era tota una aventura en ell mateix: el vent, la pluja intermitent, les dunes, la posta de sol, la lluna plena... En resum, que haviem escalfat motors per a una arribada apoteòsica a l’idílic poble de Jeri. Perquè un poble tant apartat de tot, no pot estar invaït de turistes, o sí?

Doncs va a ser que sí! Ja ha començat la setmana santa i els carrers de sorra de Jeri estan plens de gent de Fortaleza. La cosa encara no està en el seu punt culminant (a partir de divendres sí que ve la marabunta) però l’activitat frenètica del poble ens ha deixat una mica descolocats.

De totes maneres aquest poblet davant del mar i envoltat de dunes té alguna cosa especial. I sino que li diguin a l’Elena de la pousada Por do Sol, una barcelonina que ja porta dos anys i mig visquent-hi i que de moment no té cap intenció de marxar.



dimarts, 7 d’abril del 2009

Ens anyorarem de Noronha

Hoy nos hemos querido despedir de Fernando de Noronha bañándonos en las cristalinas aguas de la Baia dos Porcos pero al llegar nos hemos dado cuenta que la marea estaba demasiado alta... En esta época del año el mar interior está más bravo que el oceánico así que nos hemos bañado más bien poco. Después hemos caminado hasta la vecina playa de Cacimba do Padre a ver a los surferos cogiendo las grandes olas tubulares, ¡vaya máquinas!

Fernando de Noronha nos ha encantado, las playas son de las más bonitas que hemos visto nunca, las puestas de sol espectaculares, la gente amabilísima, hasta el punto que la carona (autostop) ha sido nuestro medio de transporte y por lo general no han pasado más de dos coches o buggys hasta que nos han cogido. Hemos estado en una pousada humilde pero con muy buenos compañeros, tres surferos brasileños que eran la risa, y una pareja de suizos bien aventureros con los que hemos coincidido de playa en playa.