dimecres, 5 d’agost del 2009

En Melbourne sí que es invierno

Existe una gran rivalidad entre las dos grandes ciudades australianas, Sydney y Melbourne. De hecho muchos de los “aussies” que hemos conocido durante nuestro viaje nos habían comentado que preferían Melbourne.

Para nosotros no hay color, la verdad es que nos ha gustado mucho más Sydney. Melbourne está bien pero no es ni de cerca tan bonita y limpia como Sydney. Mientras Sydney está abierta al mar Melbourne le da totalmente la espalda, los edificios no son tan bonitos y sobretodo, mientras en Sydney disfrutamos de un clima primaveral en Melbourne hemos tenido frío y lluvia, un invierno de verdad.

Melbourne intenta compensar esta falta de atractivos con una intensa oferta cultural: museos, festivales de música y cine, galerías de arte... También hay muchos bares y restaurantes “modernillos”. Otra cosa que está muy bien es el servicio de bus y tranvía turístico gratuito que recorre todos los puntos de interés.

Nosotros nos lo hemos tomado con calma, y hemos aprovechado el mal tiempo para ir al cine (cosa que no habíamos hecho en más de 6 meses).

Mañana volamos a Alice Springs en medio del salvaje y remoto “Outback”. Ya tenemos ganas de ver la tierra roja (además volverá a ser verano…).

dilluns, 3 d’agost del 2009

Recorriendo la “Great Ocean Road”

Después de la visita de Canberra y de conducir unas 8 horas finalmente llegamos a dormir al pueblecito de Lorne donde comienza la conocida “Great Ocean Road”.

Los dos últimos días los hemos pasado descubriendo todos los atractivos de esta impresionante carretera costera que discurre a lo largo de abruptos acantilados y bosques de eucaliptos.

Esta costa se llama también la costa de los naufragios y se cobró la vida de muchos inmigrantes que buscaron fortuna en este nuevo continente. El mar aquí es salvaje y choca violentamente contra los acantilados lo que a lo largo de miles de años ha dado lugar a extrañas formaciones rocosas que los australianos se han preocupado de bautizar (tienen mucho marketing): “the 12 apostles”, “the london bridge”, “the grotto”, “the bay of martyrs” son sólo algunos ejemplos.

Otro de las grandes atracciones ha sido descubrir los koalas adormilados en los altos eucaliptos. Roser se ha especializado en detectarlos desde el coche con lo que al pararnos alertábamos a otros coches de su presencia. Un padre de familia (que estaba haciendo la vuelta al mundo en 8 semanas con esposa y dos hijos) estaba tan feliz de podérselos enseñar a sus hijos que nos ha regalado la Lonely Planet de Hong Kong (nuestro próximo destino).

En cuanto a los animales también hemos visto una manada de canguros y 4 enormes ballenas. ¡Ahora sí que podemos certificar que estamos en Australia!








dissabte, 1 d’agost del 2009

Marsupiales, montañas azules y la capital

Por lo que estamos viendo Australia nos va a salir todavía más caro que lo que habíamos previsto. Cualquier tour, transporte o actividad turística valen una pasta y las numerosas agencias te los intentan colocar como sea.

Así las cosas hemos decidido alquilarnos un coche para conocer el sureste de Australia a nuestro aire y de forma mucho más económica. Lo hemos cogido por 5 días para recorrer las “Blue Mountains”, hacer el viaje hasta Melbourne y recorrer la conocida “Great Ocean Road”. Un buen puñado de kilómetros pero esto es Australia.

Así que esta mañana hemos partido hacia las “Blue Mountains” situadas a unos 150Km al noroeste de Sydney. De camino hemos hecho una parada en uno de los imprescindibles de Australia: una reserva de fauna autóctona. Allí hemos podido familiarizarnos con la conocida fauna local: canguros, wallibies, wombats, diablos de tasmania, emúes y como no; los koalas. La verdad es que realmente parecen peluches… incluso lo hemos podido acariciar. Esperamos poder ver estos animales en su hábitat natural en los próximos días.

Las “Blue Mountains” se llaman así porque se supone que los inmensos bosques de eucaliptos desprenden un vapor azulado. Es discutible pero no quita que hay algunas vistas muy bonitas. Suponemos que para apreciar la verdadera belleza de este lugar hay que hacerse alguna caminata más larga porque lo que hemos visto está súper turistizado…

Siguiendo nuestro camino, hemos acabado la jornada en la capital de Australia… (pregunta de trivial)… no, no es Sydney… ni tampoco Melbourne, es… Canberra. Esta es una ciudad nueva que fue construida precisamente por la rivalidad existente entre Sydney y Melbourne. Está llena de enormes avenidas, parques, museos y edificios gubernamentales, hasta el lago es artificial. En nuestra opinión una ciudad bastante fría e impersonal.

Aquí tenemos un wombat

dijous, 30 de juliol del 2009

Sydney: la mejor puerta de entrada a Australia

A lo largo de nuestro viaje hemos pasado por varias ciudades muy bonitas pero siempre acabamos concluyendo que como Barcelona nada. Pues bien, con Sydney nos ha costado decirlo.

La ciudad nos ha parecido realmente bonita, limpia y agradable y destila calidad de vida por todas las esquinas. A pesar de su tamaño (más de 4 millones de habitantes) no se respira el “stress” de otras grandes ciudades.

El clima es bueno todo el año, está llena de parques, gente haciendo deporte, bares y terrazas al aire libre. Además a muy pocos kilómetros hay playas preciosas. A nivel arquitectónico, los altos y modernos rascacielos se combinan con bonitos edificios antiguos.

A nosotros el invierno de Sydney nos ha recibido con días soleados y unas temperaturas muy agradables. Nos hemos alojado en el núcleo “backpacker“ de la ciudad: el barrio de Kings Cross. Este barrio es conocido por ser céntrico y lo más parecido al “barrio rojo” de Sydney aunque en cualquier otra ciudad del mundo sería un barrio bueno (o muy bueno).

Desde allí nos hemos pasado el día visitando la ciudad a pie (no sabemos cuantos kilómetros hemos hecho pero muchos). También hemos cogido el ferry para ir al barrio playero de Manly (muy agradable). Por cierto, en el mar enfrente de la ópera de Sydney hay un montón de delfines que nos han acompañado en nuestro viaje en ferry hacia Manly. También hemos visitado la mítica playa de Bondi, punto de encuentro de los surferos de Sydney.

En cuanto a la ópera, fuimos a ver “Manon Lescaut” una obra de Puccini bastante aburrida (sobretodo los dos primeros actos). Hemos de confesar que nos costó no dormirnos aunque hubo algunos momentos muy bonitos.

En resumen, Sydney nos ha encantado, si tuviéramos que escoger una ciudad que no fuera Barcelona para vivir Sydney tendría bastantes posibilidades.


Os retamos a encontrar una palabra con más "os" que Woolloomooloo.

dilluns, 27 de juliol del 2009

Crònica Rosa desde Sydney

Ja som a Australia! Després de passar un interrogatori a l’aduana de l’aeroport, que ens escanegessin els nostres passaports (debem ser el perfil de gent que vénen per a treballar) i ens netegessin les sabates (per a que no entrem cap plaga al païs) finalment hem arribat a Sydney.

I com no, no ens hem volgut esperar ni un moment i el primer que hem fet ha sigut anar a la Òpera a veure si trobàvem alguna entrada pels propers dies. Un cop comprades (ja us explicarem demà què tal) ha començat a arribar gent modadíssima amb esmoquin i vestits llargs. Ui, ui, ui! Que l’hem liat i demà no ens deixaran entrar amb les nostres pintes...

Per sort, es veu que no anaven tant arreglats per a anar a veure una representació sino que era la Gal·la dels premis Helpmann (pel que hem entès una espècie de premis del teatre australià). Aixi que han arribat tota una serie de famosillos locals (no en coneixiem cap) a quin més freaky... Eps! Però entre tant famosillo de poca monta al final n’ha arribat un de primer nivell: la Cate Blanchett.

Està súper prima i més blanca que el paper de fumar. I tant de glamour però li costava caminar sobre els súper taconarros que portava com a qualsevol de les mortals. En fi, aquesta ha sigut la nostra petita dosi de “Corasón, Corasón” desde el roda-món.

Posts de Fiji

Adiós a nuestra etapa “Pacífica”

Después de aproximadamente 1 mes saltando de isla en isla ha llegado la hora de despedirnos de los mares del sur. Esta etapa en las Cook y Fiji ha sido sin duda una de las más relajantes y paradisíacas de nuestro viaje.

Imprescindible:

  • Nadar desde la playa de Muri (en Rarotonga) hasta uno de sus motus
  • Visitar Aitutaki y hacer un tour por su lagoon y sus motus
  • Hacer snorkelling en la playa de Oarsman’s Bay en la isla de Nacula en Fiji

Puntos a mejorar:

  • El monopolio de “Air Rarotonga” para volar a Aitutaki y el que hay en las Yasawas por parte de la empresa neozelandesa “Awesome Adventures” para transportarse de isla en isla. Los precios son abusivamente caros pero no hay otra alternativa

Curiosidades:

  • Los habitantes de la Isla de Pascua, los Maorís de Nueva Zelanda y los habitantes de las Islas Cook son todos de origen polinesio sin embargo los fjianos son totalmente diferentes y recuerdan más a los indígenas de Papua Nueva Guinea que se ven en los documentales. En los dos países la gente es muy hospitalaria y amable.
  • Casi la mitad de los fijianos son de origen indio. Estos no pueden poseer tierras por lo que se han dedicado fructíferamente al comercio haciéndose con el poder económico de la isla. Cuando consiguieron representación política empezaron a sucederse diferentes golpes de estado (el último hace pocos meses). La verdad es que como turista no se siente esta tensión pero aún así se recomienda no viajar a Suva (la Capital) donde el conflicto es más palpable.
  • Existe una fuerte religiosidad cristiana en las islas que hemos visitado. El domingo la vida se para totalmente porque es el día de descanso. En nuestra familia de acogida en Fiji cada día se reunían para leer algún párrafo de la Biblia, comentarlo y cantar salmos.
  • Se dice que viajar por las islas del Pacífico es muy caro pero la verdad es que si buscas un poco, reservas con antelación, te transportas a dedo y puedes cocinar tu propia comida puede resultar muy asequible. Curiosamente, nos han resultado bastante más económicas las islas Cook que Fiji (que se considera un destino para “backpackers” pero tras cada devaluación de su moneda hincha los precios para turistas).
  • En las islas el tiempo parece detenerse. Tanto es así que sus habitantes se toman las cosas con muuuucha calma. En Fiji tienen incluso una expresión para ello. Cuando hay algún retraso o problema lo achacan al “Fiji time”.
  • El tipo de turismo que nos hemos encontrado en esta parte del mundo no tiene nada que ver con el de América del Sur. Los viajeros suelen ser menos experimentados y ponen por delante la comodidad y el confort antes que la aventura. A parte de los neozelandeses y australianos, en Fiji sobretodo abundan jóvenes ingleses y alemanes de alrededor de 20 años que sólo buscan sol, playa, cerveza y fiesta. Por suerte hay tantas islas en Fiji que el tema está bastante segmentado y puedes escaparte del circuito fiestero con facilidad.
A ver si sabéis distinguir a los fijianos...