dissabte, 8 d’agost del 2009

Roadtrip per l’Outback: primera etapa West MacDonnell Ranges i Kings Canyon

Què car és tot! Aquesta ha sigut la frase des que hem arribat a Alice Springs. I és que només baixar-te de l’avió has d’agafar sí o sí un shuttle abusiu per a que et porti al poble (a escassos quilòmetres), t’intenten vendre tot tipus de tours (a preus exorbitants) per a anar a l’Uluru i no paren de dir-te que t’afanyis a reservar-los perquè està tot ple.

Per sort, anàvem amb la idea ben fixa de llogar una caravana i no hem cedit a la pressió dels comerciants de les agències que els molt troleros deien que ens sortiria més a compte fer un tour. I al final... ho hem aconseguit: tenim la nostra “wicked”! És cert que llogar una campervan al mig de l’Outback en temporada alta no és fàcil i surt molt més car que llogar-la a qualsevol altre lloc d’Australia però no hi ha color entre anar en un bus que para a 4 llocs comptats amb 50 guiris més o anar al teu aire (a més pagant molt menys).

La nostra van es mereixeria un post a part... Més que una campervan és una “fragoneta” en tota regla com les que fan servir els repartidors. Una ford (if you can’t afford a car buy a ford) de l’any de la quica coberta amb un súper graffitti i tunejada per a que al darrera s’hi pugui dormir. Evidentment, cuina ni somniar-ho, així que ens contentem amb el fugonet de gas que porta incorporat per a cuinar a fora.

Ahir ens la vàren entregar pel matí i després de comprar provisions per a 5 dies vàrem decidir anar al parc nacional de les West MacDonnell Ranges, un lloc important pels aborígens on s’alternen gorgs d’aigüa, turonets rogencs i petits canyons de color ocre.

Avui hem anat més lluny i hem recorregut uns 470km fins al Kings Canyon: un canyó rogenc envoltat d’arbres i ben allunyat de tot. La “fragoneta” ens ha donat el primer “susto” deixant-nos sense bateria a la primera de canvi.

Inicialment una parella de francesos ens ha ajudat a empènyer-la per a intentar engegar-la en segona, però no ha funcionat (potser ha influït que amb els nervis del moment m’he oblidat de treure el peu de l’embrague, ups!). Per sort, hem aconseguit arrencar-la abans que es fés fosc amb l’ajuda d’una família (de francesos un altre cop) connectant la nostra bateria a la del seu 4x4. La “frago” venia amb els cables (molt sospitós)...

Buff! Esperem que ens aguanti la resta de dies i no ens quedem tirats al mig del desert...

dimecres, 5 d’agost del 2009

En Melbourne sí que es invierno

Existe una gran rivalidad entre las dos grandes ciudades australianas, Sydney y Melbourne. De hecho muchos de los “aussies” que hemos conocido durante nuestro viaje nos habían comentado que preferían Melbourne.

Para nosotros no hay color, la verdad es que nos ha gustado mucho más Sydney. Melbourne está bien pero no es ni de cerca tan bonita y limpia como Sydney. Mientras Sydney está abierta al mar Melbourne le da totalmente la espalda, los edificios no son tan bonitos y sobretodo, mientras en Sydney disfrutamos de un clima primaveral en Melbourne hemos tenido frío y lluvia, un invierno de verdad.

Melbourne intenta compensar esta falta de atractivos con una intensa oferta cultural: museos, festivales de música y cine, galerías de arte... También hay muchos bares y restaurantes “modernillos”. Otra cosa que está muy bien es el servicio de bus y tranvía turístico gratuito que recorre todos los puntos de interés.

Nosotros nos lo hemos tomado con calma, y hemos aprovechado el mal tiempo para ir al cine (cosa que no habíamos hecho en más de 6 meses).

Mañana volamos a Alice Springs en medio del salvaje y remoto “Outback”. Ya tenemos ganas de ver la tierra roja (además volverá a ser verano…).

dilluns, 3 d’agost del 2009

Recorriendo la “Great Ocean Road”

Después de la visita de Canberra y de conducir unas 8 horas finalmente llegamos a dormir al pueblecito de Lorne donde comienza la conocida “Great Ocean Road”.

Los dos últimos días los hemos pasado descubriendo todos los atractivos de esta impresionante carretera costera que discurre a lo largo de abruptos acantilados y bosques de eucaliptos.

Esta costa se llama también la costa de los naufragios y se cobró la vida de muchos inmigrantes que buscaron fortuna en este nuevo continente. El mar aquí es salvaje y choca violentamente contra los acantilados lo que a lo largo de miles de años ha dado lugar a extrañas formaciones rocosas que los australianos se han preocupado de bautizar (tienen mucho marketing): “the 12 apostles”, “the london bridge”, “the grotto”, “the bay of martyrs” son sólo algunos ejemplos.

Otro de las grandes atracciones ha sido descubrir los koalas adormilados en los altos eucaliptos. Roser se ha especializado en detectarlos desde el coche con lo que al pararnos alertábamos a otros coches de su presencia. Un padre de familia (que estaba haciendo la vuelta al mundo en 8 semanas con esposa y dos hijos) estaba tan feliz de podérselos enseñar a sus hijos que nos ha regalado la Lonely Planet de Hong Kong (nuestro próximo destino).

En cuanto a los animales también hemos visto una manada de canguros y 4 enormes ballenas. ¡Ahora sí que podemos certificar que estamos en Australia!








dissabte, 1 d’agost del 2009

Marsupiales, montañas azules y la capital

Por lo que estamos viendo Australia nos va a salir todavía más caro que lo que habíamos previsto. Cualquier tour, transporte o actividad turística valen una pasta y las numerosas agencias te los intentan colocar como sea.

Así las cosas hemos decidido alquilarnos un coche para conocer el sureste de Australia a nuestro aire y de forma mucho más económica. Lo hemos cogido por 5 días para recorrer las “Blue Mountains”, hacer el viaje hasta Melbourne y recorrer la conocida “Great Ocean Road”. Un buen puñado de kilómetros pero esto es Australia.

Así que esta mañana hemos partido hacia las “Blue Mountains” situadas a unos 150Km al noroeste de Sydney. De camino hemos hecho una parada en uno de los imprescindibles de Australia: una reserva de fauna autóctona. Allí hemos podido familiarizarnos con la conocida fauna local: canguros, wallibies, wombats, diablos de tasmania, emúes y como no; los koalas. La verdad es que realmente parecen peluches… incluso lo hemos podido acariciar. Esperamos poder ver estos animales en su hábitat natural en los próximos días.

Las “Blue Mountains” se llaman así porque se supone que los inmensos bosques de eucaliptos desprenden un vapor azulado. Es discutible pero no quita que hay algunas vistas muy bonitas. Suponemos que para apreciar la verdadera belleza de este lugar hay que hacerse alguna caminata más larga porque lo que hemos visto está súper turistizado…

Siguiendo nuestro camino, hemos acabado la jornada en la capital de Australia… (pregunta de trivial)… no, no es Sydney… ni tampoco Melbourne, es… Canberra. Esta es una ciudad nueva que fue construida precisamente por la rivalidad existente entre Sydney y Melbourne. Está llena de enormes avenidas, parques, museos y edificios gubernamentales, hasta el lago es artificial. En nuestra opinión una ciudad bastante fría e impersonal.

Aquí tenemos un wombat

dijous, 30 de juliol del 2009

Sydney: la mejor puerta de entrada a Australia

A lo largo de nuestro viaje hemos pasado por varias ciudades muy bonitas pero siempre acabamos concluyendo que como Barcelona nada. Pues bien, con Sydney nos ha costado decirlo.

La ciudad nos ha parecido realmente bonita, limpia y agradable y destila calidad de vida por todas las esquinas. A pesar de su tamaño (más de 4 millones de habitantes) no se respira el “stress” de otras grandes ciudades.

El clima es bueno todo el año, está llena de parques, gente haciendo deporte, bares y terrazas al aire libre. Además a muy pocos kilómetros hay playas preciosas. A nivel arquitectónico, los altos y modernos rascacielos se combinan con bonitos edificios antiguos.

A nosotros el invierno de Sydney nos ha recibido con días soleados y unas temperaturas muy agradables. Nos hemos alojado en el núcleo “backpacker“ de la ciudad: el barrio de Kings Cross. Este barrio es conocido por ser céntrico y lo más parecido al “barrio rojo” de Sydney aunque en cualquier otra ciudad del mundo sería un barrio bueno (o muy bueno).

Desde allí nos hemos pasado el día visitando la ciudad a pie (no sabemos cuantos kilómetros hemos hecho pero muchos). También hemos cogido el ferry para ir al barrio playero de Manly (muy agradable). Por cierto, en el mar enfrente de la ópera de Sydney hay un montón de delfines que nos han acompañado en nuestro viaje en ferry hacia Manly. También hemos visitado la mítica playa de Bondi, punto de encuentro de los surferos de Sydney.

En cuanto a la ópera, fuimos a ver “Manon Lescaut” una obra de Puccini bastante aburrida (sobretodo los dos primeros actos). Hemos de confesar que nos costó no dormirnos aunque hubo algunos momentos muy bonitos.

En resumen, Sydney nos ha encantado, si tuviéramos que escoger una ciudad que no fuera Barcelona para vivir Sydney tendría bastantes posibilidades.


Os retamos a encontrar una palabra con más "os" que Woolloomooloo.

dilluns, 27 de juliol del 2009

Crònica Rosa desde Sydney

Ja som a Australia! Després de passar un interrogatori a l’aduana de l’aeroport, que ens escanegessin els nostres passaports (debem ser el perfil de gent que vénen per a treballar) i ens netegessin les sabates (per a que no entrem cap plaga al païs) finalment hem arribat a Sydney.

I com no, no ens hem volgut esperar ni un moment i el primer que hem fet ha sigut anar a la Òpera a veure si trobàvem alguna entrada pels propers dies. Un cop comprades (ja us explicarem demà què tal) ha començat a arribar gent modadíssima amb esmoquin i vestits llargs. Ui, ui, ui! Que l’hem liat i demà no ens deixaran entrar amb les nostres pintes...

Per sort, es veu que no anaven tant arreglats per a anar a veure una representació sino que era la Gal·la dels premis Helpmann (pel que hem entès una espècie de premis del teatre australià). Aixi que han arribat tota una serie de famosillos locals (no en coneixiem cap) a quin més freaky... Eps! Però entre tant famosillo de poca monta al final n’ha arribat un de primer nivell: la Cate Blanchett.

Està súper prima i més blanca que el paper de fumar. I tant de glamour però li costava caminar sobre els súper taconarros que portava com a qualsevol de les mortals. En fi, aquesta ha sigut la nostra petita dosi de “Corasón, Corasón” desde el roda-món.

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