Hoy nos hemos querido despedir de Fernando de Noronha bañándonos en las cristalinas aguas de la Baia dos Porcos pero al llegar nos hemos dado cuenta que la marea estaba demasiado alta... En esta época del año el mar interior está más bravo que el oceánico así que nos hemos bañado más bien poco. Después hemos caminado hasta la vecina playa de Cacimba do Padre a ver a los surferos cogiendo las grandes olas tubulares, ¡vaya máquinas!
Fernando de Noronha nos ha encantado, las playas son de las más bonitas que hemos visto nunca, las puestas de sol espectaculares, la gente amabilísima, hasta el punto que la carona (autostop) ha sido nuestro medio de transporte y por lo general no han pasado más de dos coches o buggys hasta que nos han cogido. Hemos estado en una pousada humilde pero con muy buenos compañeros, tres surferos brasileños que eran la risa, y una pareja de suizos bien aventureros con los que hemos coincidido de playa en playa.
Fernando de Noronha nos ha encantado, las playas son de las más bonitas que hemos visto nunca, las puestas de sol espectaculares, la gente amabilísima, hasta el punto que la carona (autostop) ha sido nuestro medio de transporte y por lo general no han pasado más de dos coches o buggys hasta que nos han cogido. Hemos estado en una pousada humilde pero con muy buenos compañeros, tres surferos brasileños que eran la risa, y una pareja de suizos bien aventureros con los que hemos coincidido de playa en playa.