Hoy nos hemos ido a hacer la bajada a los Yungas en bicicleta por la carretera de la muerte. Marijo y Juan nos regalaron esta actividad en Navidad y Edgardo que se moría de ganas de hacer la bajada se ha venido con nosotros.
La carretera conecta La Paz con la zona selvática de los Yungas y es una bajada que va desde los 4.600m de altura de “La Cumbre” a los 800m de Coroico. Debe su macabro nombre a los numerosos accidentes que se producen al despeñarse autobuses y camiones por los barrancos de cerca de 800m que la bordean. De hecho, presume de ser la carretera más peligrosa del mundo… Por suerte se ha construido una carretera nueva por lo que ya prácticamente no hay tráfico.
La bajada es realmente divertida y si se tiene un poco de cabeza no tiene porque ser peligrosa. Al principio se baja rapidísimo por asfalto rodeado de paisaje árido y picos nevados hasta llegar al tramo más impresionante. Tras pasar el control de coca, se penetra en la jungla donde la carretera sin asfaltar y en bastante mal estado se hace muy estrecha y los impresionantes barrancos empiezan a aparecer. Por suerte o por desgracia, este tramo suele estar acompañado por una intensa niebla que no deja ver el fondo del precipicio pero tampoco las vistas del valle. La niebla, las cascadas que caen sobre la carretera y los ocasionales deslizamientos de tierra (nos encontramos uno) le dan un tono épico a esta aventura.
Por suerte el deslizamiento tenía cortada la carretera por lo que el autobús que nos subía ha tenido que pasar por la nueva carretera (da más miedo ir en bus que en bicicleta).
Nos lo hemos pasado en grande a lo largo de los 64km que dura la bajada. Nos ha tocado un grupo de fitipaldis por lo que los frenos los hemos usado más bien poco... Bueno algunos menos que otros, sobretodo Edgardo que ha aprovechado para rememorar viejos tiempos de piloto de acrobacias.
Juan y Marijo: ¡Gracias por el regalazo!
La carretera conecta La Paz con la zona selvática de los Yungas y es una bajada que va desde los 4.600m de altura de “La Cumbre” a los 800m de Coroico. Debe su macabro nombre a los numerosos accidentes que se producen al despeñarse autobuses y camiones por los barrancos de cerca de 800m que la bordean. De hecho, presume de ser la carretera más peligrosa del mundo… Por suerte se ha construido una carretera nueva por lo que ya prácticamente no hay tráfico.
La bajada es realmente divertida y si se tiene un poco de cabeza no tiene porque ser peligrosa. Al principio se baja rapidísimo por asfalto rodeado de paisaje árido y picos nevados hasta llegar al tramo más impresionante. Tras pasar el control de coca, se penetra en la jungla donde la carretera sin asfaltar y en bastante mal estado se hace muy estrecha y los impresionantes barrancos empiezan a aparecer. Por suerte o por desgracia, este tramo suele estar acompañado por una intensa niebla que no deja ver el fondo del precipicio pero tampoco las vistas del valle. La niebla, las cascadas que caen sobre la carretera y los ocasionales deslizamientos de tierra (nos encontramos uno) le dan un tono épico a esta aventura.
Por suerte el deslizamiento tenía cortada la carretera por lo que el autobús que nos subía ha tenido que pasar por la nueva carretera (da más miedo ir en bus que en bicicleta).
Nos lo hemos pasado en grande a lo largo de los 64km que dura la bajada. Nos ha tocado un grupo de fitipaldis por lo que los frenos los hemos usado más bien poco... Bueno algunos menos que otros, sobretodo Edgardo que ha aprovechado para rememorar viejos tiempos de piloto de acrobacias.
Juan y Marijo: ¡Gracias por el regalazo!